HOMBRE Y
SOCIEDAD, 1er. SEMESTRE.

EDUCACIÓN
INTEGRAL, SECCIONES 004-D, 009-D, 019-D.

PROF.
ALEXIS GONZÁLEZ G.

La sociedad de consumo de masas


La sociedad de consumo de masas es
producto del capitalismo industrial y de servicios que trata de hacer llegar sus productos a una parte
de la población lo más amplia posible. A pesar de su apariencia,
no es una sociedad sin clases, aunque hoy en día no se diferencian
tanto por los artículos que consumen como
por la estructura del consumo con respecto a su renta.


Las
nuevas tecnologías
permiten producir bienes cada vez más baratos y en mayor cantidad
. La única manera de que esto sea rentable es vendiendo todo lo que se produce. Para ello ha sido necesario que se elevasen las rentas del
trabajo
por encima del límite de la
supervivencia, para poder mantener activa la máquina del capitalismo. A esto se
le une la
agresión
publicitaria
, un elemento de propaganda
del capitalismo que tiene como objeto que el proletariado y la pequeña
burguesía se gaste toda la renta en consumir productos. Se consigue, así,
producir consumidores. Los
canales por los que se difunde la publicidad son los medios de
comunicación
de masas.


La pequeña burguesía, o la
clase media, ha sido el sector de
población que más ha influido para la difusión de los valores y los modos de
vida y consumo de la sociedad actual. Ella ha sido
la protagonista de la creación de la sociedad de consumo de masas. Esta sociedad
hace un extraño paralelismo, e identifica la
noción de libertad con la posibilidad de consumir. La
Libertad
es la libertad de comprar lo que se quiera y cuando
se quiera. Cuanto más posibilidades haya de consumo más libre se es.


En la sociedad de consumo de masas,
las necesidades básicas
para vivir y estar plenamente integrado en la sociedad
han aumentado. Estas necesidades se crean de
diversas formas. Hay una cierta
tendencia a resolverlas individualmente. El coche privado y el viaje de vacaciones son los
objetos de consumo más representativos de ello. Gracias a esta
individualización de las necesidades de consumo
se identifican las nociones de libertad con la
igualdad
, de tal manera que se toma a la
sociedad de consumo de masas como más igualitaria cuanto mayor sea su capacidad
para comprar un producto o tipo de producto: el coche.


En la sociedad capitalista el mismo
acceso a la información
de las clases medias y la burguesía, e incluso del proletariado,
produce una sensación de igualdad de
oportunidades
, que no tiene en cuenta la
posición de partida para aprovecharlas. La
tecnología tiene,
así, un
efecto
propagandístico
y de escaparate del
capitalismo, muy eficaz.


El mayor
peligro es que el uso masivo de la
tecnología, el confort y la información
nos impida ver cómo es nuestra sociedad en sus relaciones cotidianas, económicas y sociales.
El
mito de la
información objetiva
, y que cada cual
saque sus conclusiones, es falso ya que el exceso de información
impide la reflexión y el análisis, y la falta de formación ideológica
nos priva de un instrumento eficaz para el análisis de la realidad. Las
diferencias de educación se traducen en divergencias de opinión, y estas en
diferencias sociales.


El
ocio también es una de las características
de la sociedad de consumo de masas, puesto que
se necesita tiempo libre para comprar, para poder gastar el dinero conseguido con
el trabajo. Se trabaja para poder consumir, y el ocio se convierte en el tiempo
destinado para el gasto.


Existen
dos tipos de
necesidades
: unas primarias y otras
secundarias. Las
primarias
son
aquellas que se consideran vitales
para vivir en sociedad, y cada día son más. Las
secundarias son
prescindibles y pueden llegar al lujo y la ostentación. Sin embargo, las
necesidades
secundarias
pueden convertirse en primarias
si están
suficientemente difundidas.


El
aumento del nivel de
vida
y de las rentas, favorece que algunas de las necesidades consideradas como secundarias se conviertan en
primarias, y
se hacen
necesarias para vivir en sociedad
, este
es el caso de la explosión de la adquisición de electrodomésticos para nuestras
casas.


La
ciudad es el modelo
de convivencia
, y el mercado por excelencia de la sociedad de consumo de masas,
escaparate consumista y sinónimo de progreso.


Ortega y Gasset escribió en 1929 La rebelión de las masas. En
esta obra
sostiene que para mantener el nivel de producción es
imprescindible la existencia de una gran masa de consumidores. La creciente
población consumidora accede, con el tiempo, a todos los espacios que antes
estaban reservados a las élites. La masa va reclamando unos derechos que no se
le pueden negar, en virtud de su acceso al consumo.


Tras la
segunda guerra
mundial
aparece un nuevo modo de entender la
civilización: la sociedad del bienestar
.
Se trata de un
nuevo
mito
en el que la apariencia de
nivelación social, y desaparición de las clases alcanza un grado de perfección
extremo. Aunque se gana más dinero en metálico el valor del trabajo disminuye,
y el dinero ganado debe ocuparse en consumir. Es cierto que
hoy en día las clases sociales no se
pueden determinar por el aspecto exterior

de su consumo, pero las rentas siguen siendo diferentes, y por lo tanto es diferente
la
estructura del
consumo familiar
. Las diferencias de
clases se notan no en los signos externos sino en los internos, ya que
externamente se puede aparentar opulencia, aunque esto suponga una gran parte
de presupuesto familiar.


La
cultura también influye en el compromiso consumista.
Consumir cultura se ha convertido, hoy en día, en una necesidad primaria, como
la alimentación, el vestido, la vivienda, el transporte o la salud.


El consumo ha invadido todas las esferas de la vida. Los
símbolos más característicos del
consumo son
: el coche privado, la
televisión y los electrodomésticos, las vacaciones y la casa secundaria. Los
grandes almacenes, por un lado, y la vivienda, por
el otro, son los lugares donde se expone el nivel de consumo estándar.


Para determinados consumos es necesario pedir
créditos,
sobre todo están en esta situación el proletariado y la pequeña burguesía. El
consumo con créditos es más caro, puesto que hay que
añadir al coste del producto el
precio del dinero
.


La
publicidad tiende a hacer unas pautas de consumo comunes en todo el mundo desarrollado, e incluso en el
subdesarrollado.


Uno de los problemas de la sociedad de consumo de masas es la
escasa duración del producto. Esto genera una gran cantidad de basuras y desperdicios, y un alto consumo de energía.
La publicidad ha generado el
mito de utilitarismo, del usar y
tirar. Esta es la única manera de
mantener activo un mercado que se mueve continuamente, produciendo artículos nuevos y a ser
posible perecederos. La gran cantidad de basuras y el desperdicio de energía
está provocando
problemas
ecológicos
.


Hoy en día,
el ocio es
el tiempo para el consumo, y la unidad de consumo básica es la familia
. La mayor parte de los productos que se compran son
para la familia, y en todo caso el dinero sale de la renta familiar.

Las relaciones en la sociedad de masas


En la sociedad de consumo de masas, y de los medios de comunicación,
las relaciones, los grupos de poder y las influencias en el poder y
las instituciones
dependen
del número de personas
que apoyen una
determinada opción. Si un determinado producto triunfa en el mercado, es porque
lo compra mucha gente. Una determinada idea triunfa en la sociedad porque es
apoyada por muchas personas.
La asociación: cultural,
deportiva, política, reivindicativa, etc.,
es el medio de expresión de la sociedad de masas.


Este tipo de organización social
permite a los individuos relacionarse con personas que
tienen inquietudes similares
a las
suyas, desvinculándose de las personas de su entorno y adquiriendo un cierto
anonimato.


Las
organizaciones no
se fundamentan en la relación personal

de sus miembros, sino que frecuentemente son de
tipo formal,
basadas en los
cargos que debe tener toda asociación y los objetivos definidos que se persiguen. Esto, por un lado,
despersonaliza la relación, pero por otro se garantiza la
existencia de la asociación y el cumplimiento
de sus objetivos. Sus miembros tienen la seguridad de que el interés del tema
que les llevó a ella se mantiene.


No obstante, existen
dos
tipos de asociaciones básicas
: las que
tienen
miembros que
realizan actividades directamente
en la
asociación, como los clubes deportivos, montañismo, juveniles, o partidos
políticos y sindicatos; y
las que también buscan un número
grande de
miembros que
apoyen económicamente
un proyecto, como
las ONG.


El
mundo del trabajo también está regido por las relaciones de masa. El trabajo suele estar dividido y especializado, de manera que un obrero sólo hace una parte del producto
y no conoce el proceso total.


Este sistema introduce el
mito del igualitarismo social, y
de la inexistencia de la sociedad de clases. El
carácter burocrático de las asociaciones, y el hecho de que a esos puestos pueda llegar
cualquiera favorece la idea. Sin embargo, sólo acceden a los puestos de
responsabilidad las personas más preparadas, lo que normalmente está en función
de la renta y la pertenencia a una cierta clase social.


En esta sociedad de masas
es imprescindible la cuantificación de las tendencias sociales. Las estadísticas y las encuestas son una constante en todos los ámbitos de la sociedad, desde la
política a la empresa. En ocasiones, estas encuestas están destinadas a crear
una opinión favorable a una idea.


La sociedad de consumo de masas, los medios de comunicación y las relaciones en
esta sociedad, son las señas de identidad de la economía capitalista
desarrollada en la que vivimos.